La Asamblea General de esta institución vuelve a confiar en Ángel Villafranca para la presidencia por cuatro años más, con el objetivo de seguir impulsando la competitividad, la integración cooperativa y el desarrollo sostenible del medio rural
La Asamblea General de Cooperativas Agro-alimentarias de España ha reelegido hoy por unanimidad a Ángel Villafranca Lara (Castilla la Mancha) como presidente de la organización para los próximos cuatro años, renovando así la confianza del cooperativismo agroalimentario español en un proyecto que seguirá impulsando la competitividad, la integración cooperativa y el desarrollo sostenible del medio rural.
Junto a Villafranca formará parte de la presidencia Santiago Martínez, actual presidente de la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam), en calidad de vicesecretario. Desde Fecoam resaltan que, en un momento como el actual, en el que el sector se enfrenta a numerosos retos como el impacto de la situación internacional actual y los diferentes conflictos bélicos en los insumos y costes de producción de productores y ganaderos; los continuos vaivenes en cuando a comercio internacional y aranceles se refiere, o la escasez de mano de obra, entre otros, “las cooperativas siguen siendo el futuro de la agricultura y la ganadería, no solo en la Región de Murcia, sino en toda España“.
Además, ante la falta de seguridad hídrica ante los recortes previstos para 2027 en el Levante español, hace que sea “absolutamente prioritario consensuar un plan transversal entre todas las administraciones, regional, nacional y europea, para dotarnos de esa seguridad hídrica, y que este sector estratégico como es el agro pueda seguir produciendo”.
Junto a Ángel Villafranca y Santiago Martínez, les acompañan en la presidencia de las cooperativas españolas Esther Burgui (Navarra), secretaria; Fulgencio Torres (Andalucía), como vicepresidente primero y Cirilo Arnandis (Valencia), como vicepresidente segundo.
Capacidad de adaptación
En su intervención ante la Asamblea, Ángel Villafranca agradeció el respaldo recibido y destacó que “las cooperativas agroalimentarias siguen siendo y serán la mejor herramienta para defender la rentabilidad de agricultores y ganaderos, generar valor añadido y garantizar el futuro de nuestros pueblos”. Asimismo, subrayó que el cooperativismo “ha demostrado históricamente su capacidad de adaptación, integración y visión de futuro, incluso en contextos de enorme incertidumbre y transformación”.
Villafranca puso en valor la fortaleza de un modelo empresarial que continúa creciendo y consolidándose como pieza clave de la economía agroalimentaria española. Actualmente, el cooperativismo agroalimentario integra a más de 1,19 millones de personas socias, genera 119.178 empleos directos y alcanza una facturación global de 44.770 millones de euros, incluyendo las sociedades participadas.
En lo que a la Región de Murcia se refiere, Fecoam integra a 72 entidades agroalimentarias, las cuales aglutinan a su vez a más de 22.000 agricultores y ganaderos, generando más de 45.000 puestos de trabajo.
La producción de las cooperativas de Fecoam representan el 62 por ciento de la producción agraria regional. Además, el 26 por ciento de las ventas de toda la industria agroalimentaria regional son de cooperativas. Estas entidades facturaron más de 1.340 millones de euros, exportando más del 80 por cierto de su producción.
El presidente Villafranca destacó también la evolución positiva del modelo cooperativo en España, cuya facturación ha crecido un 97 por ciento desde 2006 y cuyo empleo directo se ha incrementado un 25 por ciento en ese mismo periodo, consolidando a las cooperativas como motores económicos esenciales en el medio rural.
Visión de futuro
Durante su discurso, Villafranca insistió en que el sector agroalimentario afronta una profunda transformación marcada por la geopolítica, la volatilidad de los mercados, el relevo generacional, la escasez de mano de obra y el impacto del cambio climático. En este sentido, reclamó políticas “con visión de largo plazo” que permitan mantener y mejorar la actividad productiva, favorecer la incorporación de jóvenes y mujeres y asegurar la competitividad de las explotaciones agrarias.
La Asamblea también sirvió para poner en valor el compromiso de las cooperativas con la sostenibilidad, la innovación y la digitalización. Villafranca destacó igualmente el papel de las cooperativas en la transformación digital del sector y reivindicó el esfuerzo realizado para impulsar el cuaderno de campo cooperativo y la modernización de los servicios técnicos. “Nuestro objetivo no es vender un programa informático, sino captar el valor de los datos y de la digitalización para nuestros productores y sus cooperativas”, señaló.
Actualmente, más de 250 cooperativas participan en este proyecto y más de 500 profesionales han sido formados en herramientas digitales aplicadas al sector agroalimentario.
Asimismo, Villafranca defendió el papel de las cooperativas en la cohesión territorial y en la estabilidad de la cadena alimentaria europea, reclamando una Política Agraria Común fuerte, con presupuesto suficiente y orientada a reforzar las inversiones, la integración y la capacidad productiva del sector. “Europa necesita más cooperación, más visión de cadena y más apoyo a quienes garantizan la producción de alimentos”, afirmó.
En relación con el agua, reiteró la necesidad de impulsar una política hídrica nacional que garantice inversiones, eficiencia y equilibrio territorial. “Sin agua no hay producción ni futuro para buena parte de nuestras zonas rurales”, señaló.
El cooperativismo agroalimentario español está formado por 3.669 cooperativas, presentes en todos los territorios y sectores productivos, y constituye una de las principales estructuras empresariales del medio rural español. Su actividad resulta clave para mantener empleo, población, innovación y valor añadido en las zonas rurales, contribuyendo de forma decisiva a la sostenibilidad económica, social y territorial del país.






